EL JAMÓN CARRASCO SE VISTE DE VERANO

Jamón Ibérico Bellota - Cortado a cuchillo

Carrasco ofrece sus jamones ya loncheados a mano y envasados al vacío de manera personalizada a gusto del consumidor, enviándolos a cualquier parte de España

 

Sus sabores y aromas, junto con su adaptación a las necesidades del consumidor, hacen del jamón Carrasco el perfecto acompañante del verano

Empresa artesanal y familiar de cuarta generación, con más de 120 años de dedicación al mundo del ibérico, Carrasco se ha convertido en la marca líder en producción y venta de jamón y embutidos ibéricos de Guijuelo llegando a estar presente en 16 países. Sus esfuerzos en I+D, al que dedica más de un 3% de su facturación anual, la han llevado a posicionarse como una de las empresas más innovadoras dentro de su sector y este verano da un paso más ofreciendo sus jamones ya loncheados a mano y envasados al vacío a gusto del consumidor.

 

En época estival, el aperitivo con jamón nunca está de más para disfrutar de la brisa y tranquilidad de unas merecidas vacaciones. Ya sea debajo de una sombrilla en la piscina o en la playa, reponiendo fuerzas después de una excursión por la montaña o para acompañar una copita de champagne en el barco, siempre es bienvenido. Con esta “demanda de aperitivo”, la marca de ibéricos Carrasco, ofrece una solución práctica y sencilla para esta temporada. Seleccionan un jamón, lo cortan de manera tradicional (a cuchillo) y lo envasan al vacío en sobres personalizados enviándolos a toda España. Esto da la oportunidad al consumidor de seleccionar previamente el peso de cada sobre según sus necesidades.

 

Con este servicio el dilema de cortar el jamón o llevárselo a cuestas se desvanece, dejando sólo los momentos de deleite. Además, se aprovecha al máximo el jamón, manteniendo toda la pureza de su sabor, su aroma y su textura y asegurando también una mayor duración de la pata.

 

Carrasco es una de las cinco empresas productoras de ibéricos en España que cuenta con su propia piara de cerdos criados al aire libre en su finca de Jerez de los Caballeros, en Badajoz, y con secaderos propios en Guijuelo, donde cada pieza se sala a mano, se asienta lentamente en frío durante 120 días y se cura en bodegas naturales durante 36 meses.

 

Para más información: info@carrascoguijuelo.com