Ya se puede comprar el primer jamón ibérico de dátil fresco

Ya se puede comprar el primer jamón ibérico de dátil fresco Ya se puede comprar el primer jamón ibérico de dátil fresco

Carrasco-Guijuelo lanza de cara a Navidad una producción extralimitada de jamón ibérico de dátil fresco

Notas florales, un contrapunto dulce al salado y mayor cremosidad en la textura son algunas de las cualidades que aporta esta fruta rica en azúcares y aromas al jamón ibérico

El jamón ibérico de dátil fresco es un producto único en el mundo, de textura suave, y cremosa, notas florales en el paladar y un sorprendente contrapunto dulce a la salinidad característica del ibérico, resultado del trabajo de I+D+i desarrollado por la pionera marca en colaboración con el botánico Santiago Orts, del Huerto Gourmet en Elche, consistente en el uso de dátiles frescos como complemento a la bellota en la dieta del cerdo ibérico. El jamón ibérico de dátil fresco de Carrasco, que se presentó al sector profesional en el marco de Madrid Fusión 2013, llega ahora al mercado en una producción única de 100 unidades de 250 gr. de jamón cada una de venta en exclusiva en la web www.samanthapuntocome.com por un precio de 270 € y sólo desde 30 de noviembre hasta agotar existencias.

La empresa salmantina Carrasco-Guijuelo, pioneros en la innovación en sector del ibérico, presentó el trabajo de investigación que desde hace cuatro años llevan a cabo y con la colaboración del biólogo botánico Santiago Orts, responsable del área de producción de Huerto Gourmet en Elche y Premio Nacional de Gastronomía 2010 a la Investigación Científica en Alimentación. El objetivo del proyecto es “encontrar un fruto de otoño con gran valor enérgico, que guste a los animales y que pueda servir como complemento a la bellota”, así como “abrir nuevos caminos en el conocimiento y la experimentación” de los mecanismos de trasmisión de aromas y sabores al ibérico curado.

POR QUÉ DÁTIL FRESCO

Raza y alimentación son los dos parámetros que hacen de los productos derivados del cerdo ibérico un tesoro culinario único en el mundo. Una raza, la ibérica, cuyo metabolismo es capaz de trasmitir la organolepsia de esos alimentos a su carne a través de la infiltración de grasa en el músculo. Si tradicionalmente ha sido la bellota el aliado perfecto de este animal, el experimento de Carrasco demuestra que existen otros alimentos susceptibles de transferir sabores y aromas “sorprendentes, emocionantes o simplemente diferentes” al producto final. Alternativas como el dátil fresco, elegido por su alto contenido en azúcares (que tras la ingesta se convierten en grasas vegetales), por su excepcional riqueza organoléptica y porque gustan a un animal “muy selectivo” que “no come cualquier cosa”.

GAMA Y PROCESO

El proyecto se inició hace cuatro años con el engorde de los primeros cerdos a base de dátiles frescos procedentes de Huerto Gourmet, la única empresa productora de dátil fresco en Europa y cuya ubicación, tan al norte del Ecuador, permite que la temporada óptima de maduración de la fruta coincida con los meses de montanera: entre noviembre y febrero. Los cerdos utilizados, de raza ibérica, fueron criados en las fincas de Jerez de los Caballeros y Frenegal de la Sierra que la empresa salmantina posee en Extremadura y, por el carácter saciante del dátil, su engorde se completó con un 30 % de bellotas. De ellos se ha obtenido una amplia gama de ibéricos mediante los procesos de elaboración y maduración tradicionales en los secaderos de Carrasco en Guijuelo, con curaciones de entre dos y cinco meses para los embuchados (salchichón y fuet), cuatro meses para el lomo, dos años y medio para la paleta y tres años para el jamón.

DIFERENCIAS ORGANOLÉPTICAS

Durante este tiempo, los productos han sido sometidos a diversas catas ciegas entre expertos gastrónomos de diferentes ámbitos y a una analítica comparativa entre el ibérico de bellota y de dátil por parte del Departamento de Tecnología Alimentaria de la Universidad Miguel Hernández de Elche. El resultado, una textura muy suave, agradable y cremosa y la aparición de notas florales en el paladar y un sorprendente contrapunto dulce a la salinidad característica del ibérico.