La marca

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Herencia familiar

Esa es la herencia familiar que ha conseguido que la marca Carrasco-Guijuelo mantenga ese espíritu de tradición artesanal, de trabajo cotidiano apegado al origen, a la vez que se reinventa cada día para satisfacer el gusto exigente de los consumidores que demandan ir más allá de las formas tradicionales de consumo y hacer de cada cata de jamón una experiencia gastronómica única.

Renovación

En 2008, Carrasco – Guijuelo, renueva su imagen y desarrolla nuevos diseños para sus productos. Se buscaba con este nuevo diseño transmitir sus valores de marca, y ser capaz de innovar y diferenciarse del resto de marcas, a través de la originalidad y el atrevimiento.

Reinventarse

Carrasco no deja de reinventar el sector del ibérico empezando por la imagen de sus presentaciones como la caja con el jamón cortado a cuchillo que incluye los tacos y el hueso, todo listo para consumir, o la sofisticada lata centenario para el lomo ibérico. Presentaciones únicas que se adelantan al placer de la degustación.

Imagen de marca

Con la idea de potenciar aún más la imagen de marca, se encarga al gran diseñador Antonio Miró el reto del diseño de la caja de Navidad de jamón ibérico Carrasco , que se presentó en la tienda de Antonio Miró en Barcelona.

Se elige a Antonio Miró porque encarna perfectamente la unión de tradición, modernidad e innovación que define a Carrasco. Antonio Miró es un pionero en el mundo de la moda española, cuyo trabajo fue premiado en 1988 con el galardón Cristóbal Balenciaga al mejor diseñador español. Su ropa tiene un sello muy personal y sus desfiles son siempre originales, él fue el primero que subió a la pasarela a gente normal, de la calle, con edades comprendidas entre los 18 7 los 75 años, en lugar de modelos, dando con ello su personal visión de la moda.